De pequeño en mi casa sonaba a menudo un viejo vinilo de un cantante venezolano que entre otras canciones cantaba una preciosa balada cuya letra comenzaba así: “Hay un rumor, un rumor en la noche. Rumor de caricias, chasquido de besos. Enamorados. Y una canción repite los latidos del corazón que confundidos van repitiendo Amor….Podría seguir hasta el final. Hoy hay otro rumor. En mentideros políticos bien informados se está propagando el rumor que la zona euro soporta socios que no son capaces de seguir el ritmo en estos momentos de crisis, y lo que es peor, ralentizan la salida de la misma. Hay candidatos a ser invitados a dejar el euro, y España suena con fuerza entre las candidatas. En ciertos círculos nacionales tampoco se vería con malos ojos si se vende a la ciudadanía como una solución obligada por la situación de la economía del país. Una manifiesta pérdida de competitividad exterior, un fuerte endeudamiento de la población, una potentísima contracción de la demanda interior, una tasa de paro doblando la media de la zona euro, una deuda exterior agobiante, un sistema financiero necesitado de una reconversión y concentración, un régimen de salarios que si se viesen reducidos, lo que ayudaría a mejorar la competitividad exterior, estrangularían todavía mas a las economías familiares y llevaría la morosidad a tasas insoportables, en deflacción, una actividad industrial con producciones en caida libre; en resumidas cuentas, un escenario típico de una nación en puertas de devaluar su moneda -si pudiese. Una salida del euro, vendida como coyuntural, y para el bienestar de la ciudadanía, puede representar una fuerte tentación para la clase dirigente, o una obligación impuesta por Europa. La pesetilla, el doblón, el eurín. Un cambio razonable de un euro 28- 29 pesetillas o similar, y a correr. No quiero valorar los problemas que esto traería consigo- múltiples y muy importantes- pero a corto plazo una solución. ¿Autarquía? Tal vez. Para los socios- euro supondría soltar lastre y tendría ventajas adicionales que todos conocen. El rumor está ahí. Hay un rumor, un rumor en la noche…., pero sin caricias.
Markus Leroy


