Hay espectáculos que no por repetidos dejan de producir un cierto desasosiego. Si además reproducen situaciones que creíamos superadas el desasosiego se convierte en desencanto. Pero si a mayor abundamiento vienen dados por aquellos que llevan algo más de un siglo postulando comportamientos y actitudes beligerantes con esos comportamientos, entonces al desasosiego y al desencanto [...]


