Jean-Claude Trichet, Presidente del BCE, acaba de hacer un llamamiento a los bancos comerciales para que trasladen la importantísima inyección recibida -442.000 millones de euros- a la financiación de la economía real. El problema es que los bancos no se fían unos de otros y en lugar de acudir al interbancario recolocan el dinero en depósitos del propio Banco Central Europeo a tipos bajísimos pero seguros. “Mas vale pájaro en mano que ciento volando” parece ser la consigna. Pero Trichet ha dicho más. Ha recomendado a los bancos que se recapitalicen con fondos privados e incluso públicos a través de los Gobiernos respectivos si es necesario. Da la sensación que se ha visto sorprendido por la reacción de la banca comercial y les responde con “una vez y nunca más como Santo Tomás". El que avisa no es traidor.
Yo me pregunto: Cuándo se reunieron Trichet y los representantes de la Banca para decidir que la solución era realizar semejante inyección de liquidez -nunca antes vista por estos pagos- ¿No fijaron las condiciones, de obligado cumplimiento, para la utilización de ese dinero en la financiación del tejido productivo? ¿Las fijaron y ahora Trichet se ve engañado ante su incumplimiento manifiesto? ¿No se reunieron y no fue más que una idea feliz de Trichet y asesores? ¿Alguien le presionó para que la hiciese con promesas ahora incumplidas? ¿No hay coordinación entre el Banco Central y la Banca comercial tomándose las medidas por impulso? ¿No es más que ignorancia? Sean cuales fueren la respuestas y las preguntas correctas la gravedad del asunto no debe dejarnos indiferentes. Otra pregunta ¿Por qué el Banco Central acepta recuperar parte de esa inyección en productos propios, en lugar de negarse conocedor como es de la procedencia de los fondos?
Diferente lectura nos la proporcionan algunos analistas. Avisan qué lo que ocurre es que la banca comercial acudió a la subasta de BCE a 12 meses y tipo del 1% y está colocando ese capital en Bonos del Tesoro de sus respectivos países a tipos que fluctúan en una banda de 3.30 al 4.50%. Financiación de los Estados a través de banca comercial, ante la gravísima crisis financiera de muchos de los miembros de la Europa común a cambio de beneficios para la banca. Si esta hipótesis es cierta el dinero nunca llegará ni a las Empresas ni a las familias. ¿Estamos ante otro parche? ¿El último?
De pequeños los pinchazos de las bicicletas, que eran frecuentes, los arreglábamos nosotros mismos colocando parches. Cualquier cosa antes que comprar un tubular nuevo, cosa que no podíamos hacer por razones obvias. Llegaba un momento que había tantos parches en el neumático que, sin previo aviso pero de manera impepinable, se producía un reventón. Sólo nuestra pericia evitaba que dejásemos algún diente en el asfalto. Hoy, visto lo visto, no estaría de más que nos pusiésemos un protector en la boca. Uno bueno. De boxeador.
Markus Leroy



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