Nuevos tiempos nuevas soluciones. Una de las consecuencias de la globalización es la volatilidad de la viabilidad de las Empresas Industriales y de Servicios sometidas a competencias impensables hace pocos años que ahora concurren en sus mercados. Estaban prácticamente blindadas por la desinformación, la distancia, los costes de transporte, el proteccionismo arancelario, en resumen, por todo aquello que la Sociedad de la Información “just in time” y generalizada- Internet es la cabeza visible de esta nueva herramienta- aporta a las nuevas relaciones comerciales mundiales.
Ese escenario de mercados limitados, cercados y estancos es ya pasado. Pero una nueva variable viene a dar una vuelta de tuerca y a acelerar un proceso que se veía venir a medio plazo. Ocurre que, de repente, la demanda mundial de ese tipo de productos manufacturados ha caído drásticamente como consecuencia de la crisis económica mundial. Como primera derivada coge a las empresas sobredimensionadas en su capacidad productiva y de personal. El ajuste se puede hacer redimensionando la compañía o subvencionándola. Estilos. No hay más que estudiar lo que ocurre en el sector del automóvil. Unos incentivan la compra a quiénes no pueden comprar y otros reducen su oferta con un coste controlado, en el supuesto de que vendrán tiempos mejores, y en cualquier caso la Compañía sigue, más pequeña, pero sigue.
El drama es que en la mente de cualquier trabajador, en el escenario anterior, estaba el objetivo de poder trabajar en una empresa de cuanto mayor poderío y tamaño mejor; para toda la escala laboral, desde el Director General al último trabajador de la contrata de la limpieza. Incluso desde el punto de vista educativo se fomentaba que los mejores estudiantes siguiesen caminos conducentes a colocarse en esas empresas entendiendo que vías alternativas eran peor solución vital. Hoy ¡todos están en la cuerda floja.¡ Por regla general, las empresas más grandes tienen problemas más grandes también. Y ahora una reflexión: el fontanero de mi barrio no tiene competencia. Sus plazos en la lista de espera del barrio para "la operación" son mas altos que los de la Seguridad Social. Ninguna empresa del mundo va a venir para competir con él.
El zapatero, que cada vez tiene mas trabajo por eso de la crisis, está pensando en incorporar un ayudante. A su anuncio de trabajo, colocado en la ventana del taller, ya se han presentado veinticinco aspirantes. Ingenieros de minas: 2; Ingeniero de Telecomunicaciones: 3; Licenciados en Filologías varias: 4; Químicos: 2; Bachilleres Superiores los 14 restantes. Ah, me olvidaba- con diversos Master: 8-. No ha contratado a ninguno. !Las condiciones exigidas por los aspirantes están fuera de las posibilidades del zapatero¡. Su hijo, que va a dejar la carrera, se incorpora en Julio al taller.
Moraleja, es muy probable que vayamos a volver al autoempleo de proximidad, especializado en servicios y productos para mercados locales, sin competencia posible. Quién así lo entienda y se prepare, se salvará. Para quién no esté en esa sintonía le queda la carrera funcionarial – en vías de extinción con la próxima vuelta de tuerca, por insostenible- o tener baraka.
Markus Leroy
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