La astucia es una cualidad que desarrollan, si se les da tiempo y ocasión, aquellos que están acostumbrados a no cumplir lo que prometen sabiendo que llegará el momento de tener que rendir cuentas.

Conocedores de que ese momento tiene que llegar se dedican a preparar su defensa mientras todos los demás creemos que se dedican a cumplir lo prometido. Así, tras intentar retrasar en lo posible el  momento del examen, cuando éste se muestra inaplazable, responden y actúan con astucia.

La experiencia en la observación de semejantes comportamientos nos indica que casi siempre estos nuevos tahúres del Mississippi suelen apelar a recordarle al examinador, con gran vehemencia y engolamiento, los beneficios y virtudes de las medidas que ni toman ni piensan tomar. Intentan, y muchas veces consiguen, que anticipándose mediante el enunciado de lo que habría que hacer  y  que saben que les van a demandar por  incumplimiento, y ante el buen juicio y sabiduría que con tales manifestaciones dan a entender que tienen, y el conocimiento de los fundamentos teóricos necesarios, -esos que ni aplican ni en los que probablemente creen-, pretenden digo, darle la vuelta a la carga de la prueba para que quepa la duda razonable  de que,  quizá, la culpa de todo lo que nos ocurre sea achacable al examinador y a las preguntas que propone.  Por cierto nada patrióticas. Veamos para muestra un botón:

El Presidente del Gobierno, ante la atenta mirada del Presidente de la Comisión Europea, Jose Manuel Durao Barroso, y probablemente por ello, se ha descolgado en la rueda de prensa conjunta celebrada hoy con varias lindezas, de esas a las que nos tiene tan acostumbrados, y que sólo sirven para la ocasión. 

Así, con referencia a la propuesta de modificación de la edad legal de jubilación anunciada por su Ejecutivo, retirada a continuación con urgencia por la fuerte contestación social que produjo, y socializada más tarde apelando al general consenso, precisamente ése que él omitió y evitó con anterioridad, ha manifestado entre otras cosas que “Somos un país maduro, fuerte y serio y podemos hacer un debate maduro, responsable y serio". Incluso, añadió que ésta es una propuesta “ para el diálogo, el consenso y el acuerdo".

No dejó de hacer un guiño a la responsabilidad de todos los agentes sociales y políticos, y con ello  pasarles la patata que él calentó previamente,  al decir que hay que "hacer los deberes hoy y no tener problemas mañana". Apostilló: "no es un debate para buscar aplausos", sino "un debate para hacer país".

¡Que objetar ante semejante demostración de cordura y coherencia teórica! Efectivamente un debate para hacer país, -moción de censura probablemente, o de confianza en su defecto, y otras muchas cosas más, son deseables y necesarias para poder salir de ésta crisis que atenaza al país. Una situación que  algún analista ha definido, y con gran  acierto, como la Gran Depresión Española.

Nada que objetarle. Al contrario, aplaudirle y felicitarle si no fuese porque quién así se pronuncia es el Jefe del Ejecutivo; que se mantiene en el cargo desde hace seis años y que, desde una situación de bonanza económica como no se conocía en España, presidió el nacimiento, crecimiento, reproducción y clímax de la peor situación económica, política y social de la Democracia española. Eso es lo que le demandamos. Él se dedica a recordárnoslo en público. Se anticipa con astucia.

Markus Leroy

IR AL ÍNDICE DE LOS ARTÍCULOS DE OPINIÓN POLÍTICA Y ECONÓMICA

 


 

Share and Enjoy:
  • Digg
  • Sphinn
  • del.icio.us
  • Facebook
  • Mixx
  • Google Bookmarks
  • Meneame
  • Yahoo! Bookmarks
  • Technorati
If you enjoyed this post, make sure you subscribe to my RSS feed!