Prestar auxilio al accidentado es una obligación cuyo incumplimiento está penado por la Ley. Mirar para otro lado, quedarse impasible, o justificarse argumentando que nada se podía hacer por él, no sirven de atenuantes ni mucho menos de eximentes.

Mañana miércoles el Presidente del Gobierno comparece ante la Cámara de los Diputados para hablarnos de las medidas anticrisis, capítulo LXVIII. A la vista de las anteriores comparecencias mucho nos tenemos que va a representar el papel que tiene trillado, y tras demonizar a la oposición, a la crisis internacional, y a todo lo que se mueva, propondrá otra batería de medidas que producirán sus efectos, como siempre, en el próximo semestre. Es lo que hay.

La oposición, si esto ocurre, debe prestarnos auxilio a los accidentados, a nosotros los ciudadanos. Ya no sirve darle hilo a la cometa a la espera de que caiga la fruta por madura y acceder a la Moncloa por consunción del Gobierno actual. Los heridos no podemos esperar más. Nos morimos. Por ello deberá presentar una moción de censura con carácter urgente e independientemente de su resultado, que ya sabemos que será para perderla. Sin embargo nuestro reglamento constitucional contempla que el promotor de la moción presentará su proyecto alternativo para que en el caso de que la gane, y sea investido Presidente, sirva de Programa de Gobierno. Constructiva es el calificativo del modelo de  moción de censura en España. Pues construyamos de una vez.

Semejante proyecto, si realmente se tiene y se explica bien ante una ciudadanía que asistirá mayoritariamente su presentación, ya no solo ansiosa por conocer si se tienen alternativas eficaces contra la crisis económica, sino también de que si se tienen se apliquen ya, haría insostenible una postura del Presidente del Gobierno que o bien no las pusiese en práctica para el bien general, o directamente no disolviese las cámaras para convocar elecciones anticipadas, para perderlas él, dar paso a la alterancia y, por ende, a la puesta en practica del proyecto constructivo de la oposición.

En cualquier caso ganaríamos un tiempo precioso que puede salvarnos la vida. Agotar el resto de la Legislatura con más de lo mismo, peleándose el gobierno y la oposición en aras de dilucidar si son galgos o son podencos es un lujo que no nos podemos permitir. Ellos quizá sí. Nosotros no. 

El auxilio al accidentado es obligatorio. La moción de censura, si mañana no cambia mucho la cosa, que tal parece que no, también. Si lo que ocurre es que no se tiene un programa alternativo, dígase. Morir nos moriremos igual, pero no engañados.

Markus Leroy


 

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