Los barcos hacen, desde tiempo inmemorial, mucho daño al Poder. Citemos algunos ejemplos significativos: La Armada Invencible dejó tocado a Felipe II. Trafalgar inició el declive de Carlos IV y preparó la Guerra de la Independencia. El Prestige se cargó al gobierno del PP, y ahora el Alakrana va a conseguir lo que no ha conseguido la crisis ni Rajoy: hacer caer al Gobierno Zapatero. España es un país marítimo y por ello muy sensible a lo que ocurre en el mar. La incompetencia marítima se paga muy cara. Casi siempre con la vida. En tierra es otra cosa diferente.

Markus Leroy


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