La historia se repite. El Presidente no está solo. Está entrando en una emboscada de fuego amigo cruzado. Le pasó a Suárez que dimitió, a Felipe que perdió la enésima confrontación electoral; le pasó al PP, sustituto de Aznar por incomparecencia de éste, en la figura de Rajoy, y le va a pasar a Zapatero.

España es un país donde las elecciones te las hacen perder los amigos.  Suárez, Felipe, Aznar o su delfín seguirían siendo presidentes si no se hubiesen visto sometidos a fuego cruzado procedente del bando propio. Cada uno llegó a colocarse en esa situación por motivos diferentes, lo que no quita categoría a la aseveración, con rango de Ley, que dice: “Cuídate de los amigos, que de los enemigos ya se cuidan ellos”.

También es norma que para cuando los Presidentes se dan cuenta de su situación ya es tarde. La maquinaria siempre está avanzada y es imparable. Otra norma que se deduce de la atenta evaluación de esas situaciones pasadas es que el desencadenante, o la gota que colma el vaso, suele ser algo que la Presidencia considera inofensivo o ningunea y que se viene a añadir a todo lo que se le demanda desde el día de la investidura. Hablo, claro está, por parte de los conmilitones que, no debemos olvidar, siempre lo consideran un mal menor, y, en cualquier caso, no su “candidato”.

Del análisis de lo que ocurre indefectiblemente a todos los Presidentes en su segundo mandato, también se deduce que el halago al que son sometidos les hace perder conciencia de la realidad y, lo que es peor, los hace soberbios, pecado que les lleva a no enterarse de que va esto hasta que ya es tarde; es decir, los colocan en situación de caer en el error comentado en el párrafo anterior.

Sólo se cuidan de lo que ellos creen, o les hacen creer, que es peligroso;  justo lo que no lo es. Cambiando de ámbito sirva el ejemplo de Al Capone, que siempre se cuidó de Elliot Ness y sus intocables; de cubrisrse las espaldas  contra los grandes delitos,  y se olvidó de pagar unos impuestos, pecata minuta, nada de nada. Lo que lo llevó a la cárcel.

Por último, para guía de los ciudadanos, decir que se sabe cuando un Presidente está sometido a fuego cruzado amigo por losgestos. Los gestos en política, los de los amigos, se entiende, son definitivos para reconocer esta situación. Entre otras cosas porque los hacen, también, para que los reconozcan el resto de los francotiradores y coordinen la acción. Cuando estos gestos se suceden, aparentemente inconexos, es la señal de que la hora es llegada.

Sin ánimo de ser exhaustivo pero si orienativo de a que tipo de gestos me refiero, citaré los siguientes tres botones de muestra:

1. El ex ministro Solbes, cansado, no elige peor momento para irse a descansar que éste. Le antecedieron en el reposo, del equipo económico de Presidencia, Jordi Sevilla, David Vergara y David Taguas. Gestos aparentemente inofensivos. Todo el mundo se merece un descanso.

 2. El Sr. Gómez Navarro alude  a la bondad de Almunia como Presidente en este momento tan inoportuno para Zapatero. Un Almunia que no se recata en anunciarnos desde Bruselas lo negra de la situación económica española.

3. Prisa cambia su línea editorial y dice lindezas del estilo “La ideología no es ninguna frontera para la incompetencia”, en clara alusión a la cualificación técnica del Ejecutivo con su Presidente a la cabeza.

Se esperan más gestos.  Zapatero lo sabe ya y contraataca con la fotocon Obama para el día 13 de Octubre. Ya veremos. 
 

Markus Leroy

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