El camuflaje es un recurso socorrido cuando las condiciones ambientales y la situación táctica propia ante el enemigo aconsejan pasar desapercibido y no ser descubierto. Para ello hay que conocer el terreno, tener material adecuado, nervios templados, paciencia, y la inteligencia suficiente para saber distinguir cuando tienes que camuflarte y cuando puedes mostrarte al descubierto.
El Presidente del Gobierno, llevado por un afán de notoriedad exterior que sirviese de aval para suplir sus carencias evidentes de estadista y hombre de Estado, se ha descubierto y puesto a España, desde el punto de vista económico y de riesgo país, en una situación crítica ante la opinión económica mundial y ante todos los agentes con criterio y peso específico en el concierto financiero y económico. ¡Qué decir de la prensa extranjera! Como consecuencia él y su Gobierno están en el punto de mira de la comunidad económica mundial, y situados en lo que se llama enfilada a la descubierta.
En esa situación las balas silban canciones de muerte. El “descubierto” baila al son que le marcan los disparos del enemigo y corre en errática trayectoria encargada únicamente de evitar ser alcanzado. Se pierde el control de las decisiones y sólo se huye hacia donde se pueda, en busca de un nuevo refugio. A los recientes hechos, acaecidos en las dos últimas semanas, me remito como ejemplo de carrerra sin rumbo fijo.
Cuando el enemigo, por su número y su situación sobre el terreno, puede disparar apostado desde enclaves diferentes, lo que se denomina fuego cruzado, la carrera suele terminar pronto y la pieza cae en la celada de triangulación mortal.
La Presidencia de turno de la Unión Europea, como ya dijimos desde este portal, y su utilización como plataforma publicitaria del Presidente, ha hecho que quede al descubierto la situación económica de España. Ante ella venimos observando como todos tiran al blanco desde múltiples puestos de tirador y con munición de variado calibre.
La falta de tacto de los primeros días amenazando a nuestros socios con castigos por desviaciones económicas mucho menores de las que nosotros presentamos, la asistencia a la cumbre de Davos y lo que allí ocurrió, la carrera errática de la política de jubilación, el paro disparado, el FMI acuciando, las Cajas de Ahorros sin arreglar, el miedo escénico a manifestaciones en la calle, la deuda pública española disparada y en entredicho, el PIB en recesión, la reforma laboral pendiente, Almunia comparándonos con Grecia, Obama que no viene, el déficit público desbocado, son muchos tiradores para poder seguir corriendo por más tiempo.
Esa espiral es muy difícil de parar. Fuimos los primeros, desde El Discurso, en anunciar la probabilidad de elecciones anticipadas en septiembre 2010. Hoy se nos antoja un plazo muy largo. Enfilada a la descubierta. Mal asunto.
Markus Leroy
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