Septiembre se presenta como un mes morrocotudo para la banca debido a las expectativas de que la morosidad se dispare. Nada nuevo bajo el sol. De hecho se viene anunciando desde hace tiempo en los mentideros normalmente bien informados. Pero no se valora la cuantía. Se dan cifras de morosidad en % y se comparan con etapas anteriores. Diciéndole al ciudadano que ya se han alcanzado mayores tasas, en tanto por ciento, en el pasado y que nada ha ocurrido, se mantiene la calma del depositante. No hay que ponerse nerviosos. Como dicen los americanos podemos seguir en DEFCON 4.
El problema es que cuando hablan de tantos por ciento hay que saber sobre qué están calculados. Una simple reflexión aclaratoria. La morosidad en tanto por ciento de hace unos años que dicen alcanzó mayor cuantía lo hacia sobre un volumen de préstamo mucho menor que el que hoy está en juego. Por tanto su valor absoluto era mucho menor. Además, y esto es lo más importante, entonces el precio del dinero era sensiblemente superior al precio de hoy, y por tanto los márgenes de explotación de los bancos, referidos a su negocio principal – precio de venta del dinero y su precio de compra-, eran muchísimo mayores. Es decir, que una tasa de morosidad expresada en tanto por ciento hoy que tuviese el mismo valor absoluto que hace cinco años, pongamos por ejemplo del 3%, supone una merma sobre el resultado de la cuenta de explotación del banco, si se vuelve fallido, de 15 o 20 veces mayor a lo que representó entonces. Y en cualquier caso el valor absoluto de la provisión muy superior. Las diferencias de las condiciones particulares antes y ahora hacen que la comparación en tanto por ciento no diga nada. Nada bueno.
Por eso están asustados. La orden que han transmitido a sus oficinas es que hay que ir a la búsqueda y captura del moroso. Es cuestión de vida o muerte. Saben que prácticamente han pasado a DEFCON 2.
Markus Leroy
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