Los cucos depositan sus huevos en los nidos de pájaros de otras especies. Cuando eclosionan, lo que suele ocurrir antes que  lo hagan los huevos de los legítimos propietarios del nido, los poyuelos de cuco son alimentados por los padres de adopción. Incluso el alien se dedica a tirar fuera del nido a los huevos que le acompañan  para no tener que compartir el alimento una vez se produzca el nacimiento de sus hermanastros. Los progenitores de estos fallidos herederos nunca lo llegan a saber. Para mayor escarnio no dan abasto para traer más y más comida y  acallar las insistentes reclamaciones del huésped. El cuco crece así, velozmente, llegando a triplicar el tamaño de sus atribulados y esclavizados progenitores de sustitución.

En el acerbo popular, probablemente sin caer en la cuenta del origen del vocablo para esta acepción, suele llamar "cuco" a aquella persona que saca ventaja de una situación que no le corresponde o consigue aquello para lo que no está capacitado.  fulanito es un cuco, solemos escuchar. 

Desde mi rama del árbol preocupado por la crisis económica, financiera, política y ética, y preguntándome quién nos sacará de esta gravísima situación, hace ya bastante tiempo que sólo oigo cucú

Markus Leroy


 

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