Al calor de las declaraciones del Secretario General de El Elíseo Claude Guéant anunciando que Nicolas Sarkozy podría abandonar la reunión del G20, a celebrar en Pittsburg los días 24 y 25 de septiembre, si no se producen avances que eliminen las viejas prácticas políticas y financieras que están entre las causas de la recesión actual, y de las de Almunia este mediodía, anunciando que España será la última economía de peso europeo en abandonar el pozo, se me ocurre que deberíamos hacerle a nuestro Presidente 4 preguntas para testar su grado de concierto con las preocupaciones reales de los administrados. Son estas:
1. Sr., Presidente, si una de las causas de la recesión mundial ha sido el comportamiento de un sistema bancario que ha ampliado sus préstamos e inversiones más allá de lo razonable y que alcanzó su punto crítico a causa de la acumulación de deudas insostenibles por los hogares y las empresas en los EE.UU. y otras economías, incluida España, ¿Qué nos puede decir a los ciudadanos que hemos presenciado como el rescate del sistema financiero, pilotado por Usted, ha sido multimillonario en euros y ahora vemos que éste sigue con las mismas actitudes que antes de la crisis?. ¿No tiene algún remordimiento? ¿No teme que asistamos a una réplica más devastadora que el terremoto inicial?
2. No cabe duda que semejante política de rescate ha contribuido significativamente al endeudamiento del sector público y es la causa, entre otras, pero significativa en coste, de que ahora Usted nos proponga una mayor carga fiscal. ¿No le parece poco socialista, poco equitativo, e incoherente con un discurso basado en el gasto a cualquier precio para mantener las políticas sociales, semejante diferencia de criterio a la hora de la repercusión de la carga entre los ciudadanos y la Banca?
3. ¿Cuando espera recuperar los fondos comprometidos en el rescate y qué fin pretende darles una vez recuperados? ¿Cancelación de Deuda Pública?, ¿Políticas sociales?, ¿Rebaja fiscal?, ¿Más aceras?
4. ¿Por qué antes de ahorrar Usted nos pide a nosotros? ¿Están todos los gastos del Estado optimizados en su mínimo? ¿Lo están sólo en un 75%?, ¿en un 50%?, ¿en un 20%?, ¿no lo sabe?
Este tipo de preguntas y sus respuestas aclararían parte del pensamiento económico del Presidente. Y en consecuencia sabríamos a que atenernos.
Markus Leroy
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