gm_logo_285 No se puede ser hipócrita. Cuando la industria del automóvil se instaló en España nadie aquí protestó. El impulso que Citroën dio a Vigo, Renault a Valladolid o Ford a Valencia, no fue cuestionado por motivos “económicos ni laborales”. Alguien perdía entonces: Francia o Inglaterra o Estados Unidos. Nosotros nos llevamos el gato al agua por razones “capitalistas”. Duro capitalismo que entendió que en nuestro suelo se podía fabricar mejor y más barato. Hoy  han cambiado las tornas pero la filosofía es la misma.

General Motors prospera en América latina. Una magnifica plataforma para el suministro de automóviles en América del Norte a costes mucho más bajos. Desde su primera planta en Argentina -1925-, el fabricante norteamericano ha mantenido encendida la llama del sur. Una nueva Planta de ensamblaje en San Luís de Potosí, Méjico, o su centro de diseño en Sao Jose dos Campos, Brasil, son sus últimas apuestas. En concreto la planta brasileira está llamada a ser la referente para los vehículos de combustible alternativo.  Es más, el Director de General Motors Brasil, Jaime Ardila, declaró el mes pasado que no sólo se mantendrá el empleo sino que el plan de inversiones se acrecentará. Concretamente en una Planta para la fabricación de un motor de combustible alternativo en Santa Catarina. Los analistas esperan que Brasil se convierta en el líder mundial en la fabricación de automóviles que utilicen etanol y otros biocombustibles. El Prisma, modelo de estas características, pronto verá la luz. El Corsa y el Astra también se esperan en la Planta de Sao José dos Campos.

Méjico está en el plan de inversiones de GM. Con 13.000 empleados y cuatro Plantas de ensamblaje, recibió 1000 millones de $  el año pasado para la  Factoría de San Luis de Potosí. 387.000 vehículos de los modelos Saturn Vue, Chevy Suburban, Cadillac Escalade, Chevy Yukon, Chevy Silverado y GMC Sierra se exportaron a Estados Unidos el pasado ejercicio.

La película ya la vimos. En los cincuenta nos gustó el argumento y aplaudíamos. Hoy el argumento es el mismo pero los protagonistas son otros. Aquella película nos hizo prósperos. Hoy les toca a otros. Los trabajadores pueden ir a la huelga; los políticos pueden prometer lo que quieran, pero la tendencia está clara. Los que defienden que hay que ayudar a los países en vías desarrollo tienen que estar contentos.  Otra cosa es que los veamos detrás de una pancarta gritando:  ¡Figueruelas no se cierra! Yo les digo: ¡No se puede ser hipocrita!

Markus Leroy

 

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